sábado, 13 de agosto de 2011

Como ser solidarios con los ciegos o con disminuidos visuales

Recomendaciones del Centro Municipal para la Inclusión de las Personas con Discapacidad “Una Mirada Distinta” (UMD), dependiente de la Secretaría de Integración Comunitaria de la Municipalidad de San Isidro.


En primer lugar, casi todos sabemos que, si una persona utiliza un bastón blanco esa persona es ciega. Ahora bien, también deberemos saber que existen personas que utilizan el bastón blanco, pero que no son necesariamente ciegos, sino que poseen una disminución visual tan acentuada que deben ayudarse para su traslado e independencia con un bastón.
En los últimos años se ha difundido el uso del bastón verde para identificación de las personas ambliopes, aunque su uso no es generalizado. Por ello si usted ve una persona con bastón blanco leyendo no crea que es un mentiroso, probablemente sea una persona disminuida visual, si solicita su ayuda, AYÚDELO.

AL CONOCER A LA PERSONA CIEGA
El primer contacto es crucial, acérquese con respeto y sin temor, póngase a su servicio. No se ubique como superior; el poseer un sentido más no nos hace mejores ni más fuertes, puesto que la verdadera seguridad y capacidad de los humanos se sustenta en una visión interna, coherente y positiva de la vida. Él o ella percibirá su afecto e interés sincero de ayudarle y rechazará cualquier intento de menoscabo, como la sobreprotección, la compasión o la lástima.
Cuando trate con una persona ciega hágalo de la forma que lo haría con una persona vidente. “El ser ciego no significa que tenga retraso mental”.
Si vemos a una persona ciega y consideramos que pueda necesitar de nuestra ayuda, nunca deberemos tomarle del brazo sin anunciar antes nuestra acción. Es más, deberemos siempre preguntarle primero si realmente necesita ayuda o fue una mala percepción nuestra.
AL CRUZAR UNA CALLE, AVENIDA O RUTA

Si es su intención ayudar a la persona ciega a cruzar la calle, lo recomendable es que se llegue donde ésta se encuentre y le pregunte si necesita ayuda y si le permite ayudarlo. La persona ciega lo tomará a usted por el brazo o por el hombro (en ningún caso deberá usted tomarlo por el brazo u hombro).

Las personas ciegas con mayor habilidad cruzan las calles valiéndose solamente de los restantes sentidos ya que los tienen más desarrollados o con la ayuda de un bastón (Blanco: para las personas ciegas, verde o blanco: para personas ambliopes), pero en avenidas, rutas o calles con mucho tránsito, es recomendable el ser ayudados por personas normo visuales. Las personas ciegas siempre agradecerán una oferta de ayuda en estos casos.

AL UTILIZAR EL TRANSPORTE PÚBLICO

Es, a la hora de subir o bajar del ómnibus o del tren, cuando con más frecuencia las personas ciegas reciben ayuda. Una persona ciega viaja sola, sabe desenvolverse en el tren o el ómnibus. Basta con que usted lo conduzca a la puerta del vehículo y le indique donde está el pasamanos, colocando su mano encima.

En cuanto a las piernas, sabe andar sola y por tanto, puede subir normalmente sin necesidad de tener que levantarle como si fuera un paquete.

Para descender, indíquele igualmente el pasamanos y deje que se arregle sola (siempre y cuando no le solicite ayuda para hacerlo). Al subir y bajar juntos el acompañante pasa siempre primero, le indica el pasamanos o le da la mano. Puede indicar igualmente si el escalón es alto o bajo y la cantidad de escalones que existen.

Cuando se trata de un automóvil, se conduce a la persona ciega hasta situarla entre el vehículo y la puerta abierta, colocando su mano en la parte superior de la misma. Con la otra mano se hará idea de la altura del techo y de donde está el asiento. Esa es toda la ayuda que usted puede prestarle.

A LA HORA DEL SALUDO

Un momento difícil para una persona ciega es el que le acontece en toda reunión social o encuentro con personas videntes. En todos los casos a la persona ciega se la debe saludar diciéndole el nombre de la persona que le extiende la mano para buscar la de la persona ciega, que en muchas oportunidades puede que no oriente la suya adecuadamente.

Dígale siempre su nombre. Y si su saludo es efusivo y va a darle un apretón de manos, un abrazo o un beso no lo haga de improviso, sino con un anuncio anticipado de manera que la sorpresa no perturbe a su amigo ciego.

veces, en reuniones públicas y eventos sociales las personas ciegas tienen la tendencia a aislarse porque no pueden, por ellos mismos, buscar a las personas con las que desean conversar y compartir.

Las personas videntes forman sus propios círculos y grupos en cambio las personas ciegas no pueden hacerlo en todas las oportunidades. No pierda esto de vista y procure siempre incluir en su grupo a una persona ciega (si ella lo desea), notificándole quienes forman el círculo, de manera que esta pueda participar sin limitaciones.

A LA HORA DE COMER

Si comparte la mesa de un café, restaurante, comedor o la de su propia casa con una persona ciega, es muy importante su ayuda. Indíquele la posición en que se encuentran los cubiertos, el vaso o la copa. Para ello bastará con decir- “a su derecha o a su izquierda... tiene tal o cual cosa”. Pero además, cuando el plato de comida le sea servido, es muy importante indicarle qué hay en el mismo y en qué posición se encuentran los alimentos dentro de éste. Imagine el plato de la persona ciega como si fuera un reloj e indíquele la hora en que se encuentra cada uno de los alimentos en el plato. Por ejemplo si le sirvieron una milanesa en la parte más alejada del plato usted le dirá: “la milanesa está a las doce” y si el puré esta a la derecha del plato usted deberá indicarle “tiene el puré entre las dos y las cuatro”, etc.

Otra variante en este método podría ser la utilización de la Rosa de los Vientos. Actualmente hay personas ciegas que no reconocen el cuadrante de un reloj analógico por utilizar relojes digitales y especialmente parlantes. Para estas, de estar familiarizadas con la Rosa Náutica sería factible el orientarse a través de la misma. Por ejemplo: Tiene el puré entre el Norte y el Este, mientras que al Sur se encuentra la ensalada de tomates y la milanesa al Norte.

Una variante más sencilla, si lo desea, es simplemente el utilizar los términos: derecha, izquierda, arriba y abajo. No olvide darle la copa o el vaso con el que vaya a beber en sus propias manos de modo que él pueda colocarlo a su arbitrio en el lugar que le sea más fácil, cómodo y localizable en cada momento que lo requiera.

Y algo muy importante, no hay por qué “vigilar” a la persona ciega cuando come, déjelo en libertad que cuando él necesite de su auxilio se lo solicitará sin dudas.

AL HACER LAS COMPRAS

En muchos casos las personas ciegas frecuentan las tiendas, almacenes, supermercados, restaurantes y otros establecimientos. En estos casos la ayuda de las personas videntes, y muy especialmente de los empleados de tales lugares es requerida. Si la persona ciega se dirige a usted preguntándole ¿Qué venden?, tenga siempre la amabilidad de decirle todo lo que se vende, porque, a lo mejor, lo que no mencione puede ser lo que ella ha estado buscando.

Es muy importante que el empleado del lugar entregue al comprador ciego su mercadería en las manos y no la deposite en el mostrador. La persona ciega tendría trabajo detectando donde se ha colocado la mercadería y correría el riesgo de perder algo de lo adquirido, esto es válido también a la hora de devolverle el dinero a la persona ciega, es imprescindible que lo perciba en sus manos y en los casos de los billetes es aconsejable que le diga que denominación tienen los mismos para que ella pueda acomodarlos en su bolsillo o billetera de acuerdo a su conveniencia.

En los restaurantes o centros de comida rápida es muy valioso seguir las mismas recomendaciones que se dan para la hora de comer, insistiendo poner en manos de la persona ciega los productos comestibles que ella haya seleccionado.

AL SENTARSE

Las normas elementales de urbanidad indican que, cuando una persona llega a nuestro domicilio o lugar de trabajo, luego de invitarle a entrar le brindamos donde sentarse. Lo más normal es decir: “Pase y siéntese”, pero esto no es indicación válida para una persona ciega. Como tampoco tiene validez el decirle: “allí está la silla”. Lo correcto en todos los casos es llegarse donde está la persona ciega e indicarle que le va a guiar hasta donde puede sentarse.

Para ello tome la mano izquierda de la persona ciega y colóquela en la parte superior del respaldo de la silla o sillón. Esto bastará para que la persona ciega conozca la posición en que se encuentra la silla, sillón, butaca, etc. Inmediatamente ella, con la mano derecha tocará el lugar de sentarse y se cerciorará que no hay obstáculos.

¡CUIDADO!

Es muy frecuente que las personas que desean ayudar a las personas ciegas le adviertan de algún peligro, muchas veces lo hacen gritándoles: “¡CUIDADO!”. Por favor, evite el hacerlo. Ello no significa nada para la persona ciega, a no ser una zozobra sobre la tensión que ya tiene al caminar sólo con la guía de un bastón.

Lo correcto es acercársele, sin gritos y decirle: “cuidado, tiene XX obstáculo o inconveniente”. Es decir que a la palabra cuidado debe seguir la explicación que motiva la advertencia.

Comentario final
No tenga miedo de la persona con discapacidad, no se burle porque es diferente, respete su condición de ser humano, no hable de su limitación delante de él o ella. Téngale paciencia. Entre en contacto con él o ella, tienen mucho que transmitirle y enseñarle.

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